Claves para evitar la fatiga visual, sequedad, picazón, visión borrosa o doble, enrojecimiento, dolor de párpados y de cabeza y el ya frecuente síndrome de la visión informática.

A las horas que se pasan delante de una computadora ahora se van añadiendo las que se acumulan ante la pantalla del teléfono o de la tablet, un hábito que varía con la edad y con la profesión.

De las dos horas al día, el tiempo máximo recomendado, es fácil llegar a las diez horas, sobre todo entre la población con menos de 30 años, o entre las personas que trabajan habitualmente con ordenadores, sean informáticos, community managers, periodistas, entre otros.

Tantas horas puede afectar a la vista y causar problemas como fatiga visual, sequedad, picazón, visión borrosa o doble, enrojecimiento, dolor en los párpados o incluso en la cabeza.

No se trata de abandonar la profesión ni dejar de leer: simplemente tomando algunas medidas es posible paliar en parte los efectos negativos de estar enfocando la vista en un objeto muy próximo. Ante todo es importante identificar los primeros síntomas para poner remedio.

De hecho, el 70% de la población sufre fatiga ocular debido a un uso excesivo de pantallas, que puede llegar a provocar sequedad e irritación ocular.

Recomendaciones

Distancia

Siempre se puede situar la pantalla un poco más lejos de lo que habitualmente hacemos. Ser conscientes y probarlo. La vista lo agradecerá.

También es beneficioso seguir la regla del 20-20-20: apartar la mirada durante 20 segundos cada 20 minutos enfocando a una distancia de 20 pies (seis metros). Por otra parte la pantalla debe estar por debajo de la línea horizontal de los ojos. O la parte superior del monitor a la altura de los ojos.

Las pantallas, cuanto más grandes mejor, porque obligan al movimiento ocular. Mirar a una distancia muy corta provoca un esfuerzo superior de enfoque que mirar de lejos porque la visión humana está diseñada para ver de lejos. Sólo hace un siglo que gran parte de la población hacía muchas tareas al aire libre, en espacios abiertos que requerían una visión de lejanía, por lo que los ojos estaban relajados en gran parte del día. En poco tiempo nuestra actividad visual ha cambiado mucho. Mirar una pantalla de cerca durante tantas horas seguidas supone para nuestro sistema óptico un sobreesfuerzo muy importante.

En los móviles y las tablets, el factor distancia es primordial. Las medidas de la pantalla y del cuerpo de la letra son más pequeños, y esto hace que nos acerquemos todavía más sin darnos prácticamente cuenta. En la computadora la distancia puede ser de unos 60 centímetros. Pero los móviles y tablets suelen ponerse a una distancia de 15 o 20 centímetros, lo que obliga a un mayor esfuerzo de convergencia de los ojos.

Luminosidad

Procurar tener una iluminación adecuada, evitando tanto estar en penumbra como bajo un tipo de iluminación fluorescente o una luz azul de led. Es importante que no haya una gran diferencia de contraste entre la luminosidad de la pantalla y la del resto de la habitación. Asimismo evitar los reflejos en la pantalla, especialmente de luces superiores o de ventanas.

Se puede usar un filtro antirreflejos en la pantalla. Las pantallas con demasiado contraste o brillo, también suponen una mayor tensión para el sistema visual. Los reflejos en la pantalla también dificultan la visualización de textos e imágenes. Y eso puede desembocar en estrés visual.

Parpadeo

La función del parpadeo es esencial para tener lubricado el ojo. Forzar el parpadeo voluntario o tener los ojos cerrados durante 20 segundos de forma periódica, son algunas de las maneras de mantener la córnea lubricada. Algunos síntomas de los problemas con la vista se manifiestan con la sequedad del ojo, cuando éste parpadea poco. Y esto sucede sobre todo frente a las pantallas.

También evitar ambientes muy secos. Esto generalmente puede suceder tanto por la calefacción como por el aire acondicionado. Es aconsejable evitar un exceso en el uso de aparatos de climatización. Y en caso de necesitar tenerlos encendidos, mantener una temperatura entre los 21 y los 23 grados centígrados para evitar el llamado síndrome de ojo seco.

Fuente: Clarín Salud