Todos conocemos los consejos que debemos seguir para proteger nuestra vista en verano pero… ¿qué cómo afectan a nuestra vista las bajas temperaturas?

Con el frío, disminuye la producción de lágrima, y con ella la lubricación e hidratación natural de nuestros ojos. Esto puede provocar sequedad ocular que se traduce en síntomas como visión borrosa, picor, quemazón, ardor o la sensación de cuerpo extraño en el ojo.

En invierno, como hay menos horas de luz y la intensidad no es tan alta, solemos tener la idea equivocada de que no es necesario proteger nuestros ojos del sol durante esta época del año, lo que nos lleva en mucha ocasiones a sufrir una sobreexposición a los rayos UV, sobre todo en zonas de alta montaña, fuerte viento, nieve, etc. En estas condiciones más extremas pueden aparecer quemaduras en las estructuras más externas del ojo, lo que puede producir inflamación y enrojecimiento, empeorando estos síntomas de sequedad ocular.

Pero el peligro no está solo al aire libre, los ambientes con calefacción alta también influyen, ya que propician que el ambiente sea más seco y los ojos sufran más.

Otros factores de riesgo que pueden hacer empeorar la situación de estos síntomas son:

  • Determinadas enfermedades como artritis, lupus, tiroiditis, cirrosis, enfermedades de la piel y ciertas infecciones.
  • Medicamentos tales como ansiolíticos, antidepresivos, antihistamínicos, anticonceptivos, corticoides, b-bloqueantes, tratamientos hormonales post-menopausia y tratamientos agresivos como radioterapia o tratamientos para el acné, etc.
  • Cirugía refractiva
  • Edad avanzada: mayores de 40 años
  • Sexo: mujeres

Para prevenir cualquier complicación ocular en invierno, queremos darte algunos consejos para evitar o disminuir los síntomas de sequedad ocular. ¡Tomá nota!

  • Parpadear a menudo para incentivar la producción de lágrimas de una forma natural.
  • Proteger tus ojos con gafas de sol, sobre todo en situaciones de elevada radiación UV como zonas de nieve o alta montaña.
  • Proteger los ojos frente al viento con gafas, siempre que sea posible, para evitar que la lágrima se evapore demasiado rápido.
  • Utilizar lágrimas artificiales, evitando colirios que contengan corticoides o muchos conservantes.
  • La alimentación también contribuye a paliar el síndrome del ojo seco, procura incluir en tu alimentación frutas y verduras, además de ácidos grasos y omega-3.
  • Lavar los ojos con suero fisiológico en el caso que entre algún cuerpo extraño y retirar suavemente, evitando frotarlo.
  • Utilizar humidificadores y regular la calefacción, intentando que no esté demasiado alta.

Es conveniente que, en cualquier caso, si notamos alguno de estos síntomas, acudamos al óptico o al oftalmólogo para que puedan evaluar tu situación particular, valorando tanto tu historia clínica como el estado de tus ojos mediante un examen completo de salud ocular.

En invierno, ¡no olvides proteger tu vista!

Fuente: afflelou.es